La curiosidad salvó al gato

¿Cómo puede la comunicación salvar la educación?

Este ensayo invita a los educadores, como comunicadores, a tomar conciencia de las palabras que utilizan, de los pensamientos que las acompañan y de la emoción con la que se expresan.

Su público está vivo y es receptivo: percibe tanto el lenguaje como la energía que transmiten.

Lo que nos decimos a nosotros mismos tiene un poder inmenso: puede sostenernos o hundirnos. Os animo a asumir de manera consciente vuestro diálogo interno para transformar vuestro día a día y, en definitiva, el rumbo de vuestra vida.

Nur Garriga